¿Cómo hemos viajado?

El compromiso que adquiere una población con sus habitantes es el de asegurar el bienestar de todos los que la forman. Las ciudades dotan a sus ciudadanos de servicios básicos que contribuyen a la mejora de la calidad de vida facilitando el abastecimiento de agua, el alumbrado y el suministro de energía, la pavimentación de las calles, la recogida de basuras y el transporte público.

Al contrario que en las grandes capitales como Madrid o Barcelona donde tales necesidades son subsanadas en parte en las últimas décadas decimonónicas, las poblaciones castellanas, menos desarrolladas y con una burguesía todavía poco influyente, deben de esperar unos cuantos años más a que los servicios se estandaricen y solucionen las deficiencias públicas en higiene y movilidad.

Tras esta breve introducción, la temática de este artículo va a girar sobre el transporte público en Valladolid durante el siglo XX. Nos ayudará a conocer cómo el Ayuntamiento velaba por facilitar a sus ciudadanos el derecho a circular libremente por el conjunto del espacio urbano y averiguar qué clase de vehículos se utilizaban para este propósito.

Tranvía de tracción animal. Calle Santiago. Década de 1900.
AMVA: Colección Gilardi.  G 012

En el tránsito del siglo XIX al XX, Valladolid contaba con una población aproximada de 70.000 habitantes formada por una incipiente burguesía, unos cuantos proletarios y una gran masa agraria. Los transportes que utilizaban no eran muy variados, los carros de trabajo llevados por bueyes o mulas y los coches de caballos dominaban las travesías. En estos primeros años surge el tranvía con unas características más semejantes a las del carro que a las del vehículo comunitario. Avanzaba con lentitud sobre raíles insertos en la calzada y solían tirar de él unas mulas por ser animales más apropiados para transportar cargas.

En septiembre de 1910 se pone en marcha el tranvía eléctrico en Valladolid. El nuevo vehículo se aproxima más a un tren al que se enganchan vagones de acuerdo con la estratificación social de los clientes. El acontecimiento adquiere dimensiones de verdadera revolución técnica e incluso toma tintes sobrenaturales como recoge la crónica de El Norte de Castilla el día de la inauguración: “la capital de Castilla, Valladolid tan amado, puede con justicia ostentar el orgullo del esfuerzo cumplido al sentir estremecido su suelo con el trepidar vertiginoso de unos bellos vehículos endiablados movidos solamente por un rayo de luz”.

Vista de la Avenida de Alfonso XIII con tranvía. (Acera Recoletos). Década de 1910.
AMVA: Fotografías del Archivo. PR 044

El tranvía se descartó pronto como el futuro de las comunicaciones internas dentro de la ciudad porque taxis y autobuses, al no necesitar raíles, ofrecían mayor libertad de movimientos tanto a conductores como a usuarios. El olvido apartó para siempre este medio de locomoción en 1955, fecha fatídica en la que se eliminaron las vías relegando al tranvía a un nostálgico recuerdo.

Mientras el tranvía pierde progresivamente usuarios, muchos propietarios de coches de caballos se embarcan en empresas de transporte privado. Según transcurren los tiempos, los caballos son sustituidos por vehículos a motor, el propietario marca las tarifas y se producen abusos considerables que conllevan conflictos. Durante las primeras décadas del siglo XX, Valladolid carece de normas y legislación definitiva que regule la situación de los taxistas.

Dos personas junto a un taxi. 1935/36.
AMVA: Colección Ulises Asimov (seudónimo). UA 0061

En 1936 estalla la Guerra Civil. Valladolid cuenta entonces con una población extensa, en torno a los 100.000 habitantes. En la capital de Castilla se aglutinan batallones militares que conviven habitualmente con civiles. El régimen franquista exige una nueva burocracia más incisiva, más reglada y más exigente con las leyes. En octubre de ese mismo año se tramitan las primeras licencias de auto-taxi otorgadas por el Ayuntamiento. Los nuevos permisos cuya obtención se consigue tras un considerable desembolso económico permiten circular por las calles de Valladolid sin sobresaltos. Además para conseguir una licencia debes poseer un vehículo automóvil lo bastante amplio para trasportar viajeros con sus respectivos equipajes. Las infracciones habituales por falta de decoro, robar a los clientes o usurpar usuarios a otros compañeros del gremio se castigan con multas exageradas para la maltrecha economía de la época.

Mucho antes de que la revolución femenina llamara tímidamente a la puerta de la sociedad española, las mujeres que habían perdido su sustento económico en la guerra tuvieron que tomar las riendas de su vida y asumir la situación de desamparo de la nueva sociedad franquista. Para soportar las cargas familiares y sacar adelante a sus retoños, muchas fueron las señoras que, bien perteneciendo a buenas familias propietarias de algún automóvil, bien por no tener recursos y reunir con sumo esfuerzo el dinero de sus parientes, adquirieron una licencia de taxi como única salida digna a la pobreza. La mayoría de aquellas mujeres llegaron a jubilarse en los años sesenta y sus hijos heredaron la profesión. Una década después, las mujeres taxistas habían desaparecido casi por completo de las calles de Valladolid.
Autobús Empresa Carrión. Línea 5 – Plaza Mayor – Rubia. Últimos década de los 50.
AMVA: Asociación de la prensa. F 00242 – 001


Con la desaparición del tranvía y el retiro de todo el entramado viario en 1955, la flota de autobuses del Ayuntamiento asume los desplazamientos urbanos. En 1956, la capital contaba ya con tres líneas fijas y sus recorridos se mantuvieron imperturbables durante décadas.

1. Delicias – Fuente Dorada – Barrio de la Victoria
2. Bombilla – Fuente Dorada – Barrio Girón
3. Poniente – Estación del Norte – Puente Colgante

 

Fuentes:
ARCHIVO MUNICIPAL DE VALLADOLID. Mi ciudad en los documentos. Valladolid siglo XX. Ayuntamiento de Valladolid, 2011.
Varios expedientes en Archivo Municipal de Valladolid.

Imágenes:
Tranvía de tracción animal. Calle Santiago. Década de 1900. AMVA: Colección Gilardi.  G 012
Vista de la Avenida de Alfonso XIII con tranvía. (Acera Recoletos). Década de 1910. AMVA: Fotografías del Archivo. PR 044
Dos personas junto a un taxi. 1935/36. AMVA: Colección Ulises Asimov (seudónimo). UA 0061
Autobús Empresa Carrión. Línea 5 – Plaza Mayor – Rubia. Últimos década de los 50. AMVA: Asociación de la prensa. F 00242 – 001

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Acerca de Carlos Sáez Salceda

Soy Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Valladolid. Después, mi formación se decantó por la docencia. Realicé el Máster de Profesorado de Secundaria y Bachillerato en la modalidad de Ciencias Sociales.
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